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Lactancia materna una experiencia increible

Quiero dejar primero algo claro, no estoy en contra de la lactancia artificial, al revés creo que es el mejor invento y que cada día están más conseguidas y son capaces de cubrir prácticamente todas las necesidades de nuestros hijos, pero, es un gran invento para aquellas mujeres que de verdad no pueden alimentar por ellas mismas a sus bebés, y con este post te invito a que lo intentes, si lo intentas con ganas, y de verdad no te convence, la lactancia artificial siempre será una opción y tardas cinco minutos en salir a comprarla, inténtalo!

 

Todo ser humano, ya sea hombre o mujer, debería tener la oportunidad de vivir aunque sólo fuera una vez en su vida, lo maravilloso que es amamantar a su bebé. Tú. Que has nacido mujer y tienes esa oportunidad al alcance de tu dedos.... ¿De verdad no lo vas a intentar?

 

Y ahora vamos a la realidad, por que me diréis "Jo que bonito lo pintas" "Dar de mamar es fácil" "Te sacas el pecho y listo"... 

No, las primeras semanas es tan duro, como maravilloso es una vez le has cogido el "truco"

 

Cuando me quedé embarazada de mi primer hijo, desde ese mismo instante, supe que quería amamantar a mi bebé. Quería ser yo quien le proporcionase el alimento, quería ser yo la única persona que pudiera vivir con él esa experiencia.

Pero no tenía ni idea de cómo hacerlo, a mi alrededor nadie había dado a sus bebés lactancia materna al igual que mi madre que le había dado biberón a mi hermana pequeña con la que me llevo nueve años (Perdió la leche a los tres meses, por que un "médico" le aconsejó que dar a su bebé diez minutos de cada pecho, cada tres horas era lo "ideal" para una lactancia satisfactoria)

 

- La lactancia materna debe ser siempre a demanda y sin mirar ni relojes ni tiempos, los tiempos los indica el bebé-

 

Así que, busqué en Internet, y un montón de mamás aconsejaban el libro de Carlos González "Un regalo para toda la vida" lo compré y durante el embarazo me lo leí.

Me sirvió para entender el funcionamiento del pecho, a romper tabúes y a desmontar mitos.

 

Cuando nació mi peque la teoría me la sabía de pe a pa... pero llegaba el momento de ponernos a la práctica.

 

Tal y como aconsejaban en el libro, en cuanto me pusieron al peque en mis brazos, una vez me empapé de realidad, de amor, de alegría, de su olor... le puse junto a mi pecho y por puro instinto lo encontró y empezó a mamar, esta primera toma de contacto suele ser "fácil" el calostro está deseando desempeñar su trabajo.

 

Las siguientes veces, ya son más complicadas, el bebé demanda a menudo, y tu tienes los pezones escocidos y doloridos, no están acostumbrados a tanto trajín. Tu estas cansada, dolorida, tu bebé está muy demandante, y si a ello sumamos a la enfermera de turno que te dice que tu bebé no está cogiendo el suficiente peso y que cómo no hagas más (cuando lo estás haciendo todo) finalmente optarán por darle un biberón, algo con lo que no estás de acuerdo y no quieres para nada... te sientes mal, y piensas si de verdad estarás haciendo lo mejor para tu hijo, o te estás equivocando.

En este punto la lactancia no es nada bonita, y seguramente más que animarte, esté haciendo el efecto contrario. Pero el tema no acaba aquí... finalmente no hizo falta añadir biberón a su dieta, no cogía peso... pero no perdía, así que nos dieron el alta y para casa.

La llegada a casa, suele coincidir con el final del calostro y la subida de la leche.

El pecho duele, duele mucho (En todos sitios leerás que no debe doler, cierto, y luego no duele absolutamente nada! pero la primera semana duele, cuanto menos molesta) tienes los pechos hinchados, muy hinchados, el pezón casi desaparece y el bebé a duras penas logra engancharse, sumando además que tanto tú como él sois completamente inexpertos.

Papá tiene que correr a una farmacia de guardia a por un sacaleches, para poder vaciarlos un poco y que al bebé no le cueste el enganche. Yo tuve la suerte de no tener ni mastitis, ni grietas, algo que es super doloroso (pero que nadie te diga que debes dejar el pecho, eso será lo peor que hagas, continua con tu lactancia tu bebé será el que te ayude a recuperarte de la mastitis vaciando tus pechos y las grietas si son sangrientas, bastará con usar pezonera) 

 

Te duele cuando se engancha, duele cuando succiona, duele cuando sube la leche, duele, no te engaño. Llegado ese momento... pensé en tirar la toalla? SI, pero mi cabezoneria fue más fuerte, y pasado una semana....

El peque sabía engancharse, el enganche no dolía, el pecho se acostumbra (se encalla como diría una amiga mía jajajajaj) los pechos ya no están tan hinchados por que se han hecho a los horarios de tu bebé y ya no están llenos a todas horas, si no cuando sabe que lo va a necesitar. Ya no duele, sigues estando cansada, tu bebé sigue demandando muy a menudo, pero ya solo consiste en lo que todo el mundo creía desde un principio ahora si que es: "te sacas la teta y listo" 

 

A partir de este momento llega la parte maravillosa de la que te hable al principio, tu bebé comienza a mirarte, te coge del pelo, te mira a los ojos, te sonríe, te aprieta con su pequeño puño y todo esto mientras lo alimentas, mientras engorda de ti, mientras crece sano, gracias a ti (La mayor satisfacción es cuando te dice el pediatra que el bebé está sano, que está gordito y que estás haciendo un trabajo extraordinario, valieron todos los dolores, lo has conseguido)

 

Es una experiencia increíble, algo irrepetible, algo que de lo que sólo te entenderá otra mamá que haya decidido pasar por todo eso.

 

Nada se consigue sin esfuerzo, y todo esfuerzo tiene su recompensa... y menuda recompensa!

 

Mi consejo, lee mucho, habla con mamás que hayan dado el pecho, busca grupos de lactancia y sobretodo... no dejes que nadie te desanime, ni si quiera tu misma cuando estés en uno de tus peores momentos.

 

Si quieres darle biberon a tu hijo adelante! Es tu decisión! Nadie podrá llamarte mala madre, no lo permitas, no te permitas ni si quiera pensarlo. Pero si es por miedo, por "cobardia", por desconocimiento... no te prives a ti misma de vivir algo que no olvidarás nunca!

 

Esta ha sido mi experiencia, no tiene por que ser igual y ni si quiera parecida a la tuya. Cada mujer, cada bebé es un mundo.

 

¿Quieres contarme la tuya? ¿Tienes alguna duda? ¿Quieres que te cuente como fue la experiencia con mi segundo hijo? Sea lo que sea, déjamelo en comentarios.

 

Hasta el próximo post!!

 

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