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Un aroma para cada ocasión

Yo siempre había sido mujer de una única fragancia. Me gustaba lucir siempre el mismo aroma y crear una personalidad olfativa para con los demás y conmigo misma. Me gustaba que la persona que oliera ese perfume, en cualquier otro lugar, se acordara

de mí. Esa era mi idea desde siempre, y encontré ese olor tan característico que me encantaba en “Amor Amor” de Cacharel, era MI fragancia, MI olor. Hasta que me quedé embarazada de mi segundo hijo, y la aborrecí. Regalé todos los frascos que tenía y lavé cualquier prenda por casa que oliera a él. Imaginaos la de ropa y complementos que tuve que lavar para borrar aquella “firma” de tantos años forjada. Pensé que sería algo pasajero, que cuando diese aluz podría volver a usarla... Pero nada más lejos de la realidad. Y el caso, es que no me importó! Se abrió ante mí un mundo lleno de olores y fragancias. Y ahora uso muchos aromas diferentes. Y aunque si es cierto que me da pena haber perdido mi identidad olfativa, por otro lado mi olfato no se termina de acostumbrar a un único olor y me es más fácil percibir el buen olor del momento. Ya que mi cerebro antes del embarazo había borrado ese olor, nunca olía mi perfume, más allá de los dos primeros minutos de haberlo vaporizado. 
Me encanta la colonia de Jimmy Boyd de flor de azahar, macerada con la hoja del naranjo y biorgánica, para cuando salgo de la ducha. Tiene un olor tan fresco, huele a limpio a naturaleza. Simplemente me encanta. 
Por las mañanas, me pongo una colonia de Mercadona, una muy dulce “Magic chic” super barata pero que huele de maravilla. 
Para cuando necesito que me dure muchísimo, y quiero llevar un aroma dulce, para alguna quedada informal utilizo la de “Picturiza” una colonia que no desaparece con el paso de las horas y que huele muy rico. 
Si por el contrario es una velada más seria nocturna, una celebración familiar, opto por la fragancia “Mellow” de Roberto Verino, también dulce pero con un toque más serio, un perfume de mujer con personalidad. 
Y si la cita es con mi marido, recurro a la colonia que llevaba cuando le conocí y que nos remonta a aquellos inicios de hace casi veinte años, una colonia que me hace dibujar una sonrisa y que tantos recuerdos me trae, “Agua de rosas” de Adolfo Dominguez. 
Una gran variedad de aromas que jamás pensé que tendría, un amplio abanico de olores que disfruto, aunque no me proporcionen la firma que un día tuve. 
¿Sois de una única fragancia, u os cambiáis según el momento que corresponda? Hasta el próximo post!!

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