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Mi día en el Zoo Aquarium de Madrid

Llevaba años, décadas sin ir al Zoo. Cuando era pequeña mis padres nos llevaban a mi y a mis hermanas cada año, y volver ahora, llevando yo a mis hijos me ha hecho disfrutar más incluso que cuandoera una   niña. 

Compramos las entradas online y nos ahorramos unos eurillos, sin contar que accedes al recinto sin esperar colas. Cuando entras te dan un mapa que viene realmente bien para organizar la visita, ya que el recinto tiene muchas callecitas y no nos queríamos perder ni un sólo animalillo. 

Mis hijos ya tienen 6 y 4 años, pero aún así decidimos quitarle el polvo al carrito y nos los llevamos, por si acaso la pequeña se cansaba (algo que pasó al principio de la visita en cuanto vio el adorado carrito) si no teneis ya carro, o no quereis cargar con el, alli tienen “carritos” tipo supermercado, con además un minicochecito en la parte delantera con volante que les encantará a los peques.
 
Nosotros decidimos llevarnos la comida hecha de casa, mis hijos se morían por hacer un picnic (como Peppa Pig jajajaaj) y nosotros más dinerillo que nos ahorramos. Una tortilla de patata, unos tomates cherrys, unos albaricoques, refrescos, zumos y tentenpies, nos hizo muy cómoda la visita, y agua, mucho agua. Y algo que no se puede olvidar es la crema solar. Cada hora les vaporizaba la crema y no se nos ha pegado ni un sólo rayo de Sol. 

Finalmente los vimos todos!! Me encantaron la inteligencia de los chimpances, uno de ellos sacaba por fuera de la valla un palo para que la gente se lo intentara quitar, él tiraba del otro extremo y así poder jugar un rato. Mientras otro le daba con los nudillos al cristal para que la gente le tirase cacahuetes por encima de la vaya. Los peques y nosotros nos quedamos anonadados y nos hicieron pasar un buen rato. 
Un pavo real, justo delante nuestro abrio su cola, dejándonos ver su precioso plumaje, y no sólo eso, intentaba cortejar a una hembra, haciendo vibrar todo su plumaje y haciendo un ruido parecido al sonido de una “moto” según mis hijos. 

Los delfines nos dejaron con la boca abierta, sus saltos, lo bonitos que son, lo simpáticos, sin duda una de las visitas que no puedes dejar de hacer es ver la exivición en el Delfinario. 
El aquarium no se queda atrás, ver las tortugas, los tiburones, peces de mil especies y todo a un palmo de tus narices, es increible. Como ya os digo... yo disfruté y me quedé con la boca abierta, como si al igual que mis hijos lo descubriera todo por primera vez. 
Hay una parte que lo llaman “la Granja” y es una pasada, los peques pueden entrar y darles de comer y tocar a cientos de cabritas, te pasan por el lado, te chupan, te empujan, te quitan lo que lleves en la mano, alli nos echamos unas cuantas risas, aunque el miedo de que alguna envistiese estaba en mí presente jajajajaja. 

La exibición de los leones marinos también está muy chula, pero después de ver a los delfines, aparentaba ser algo más floja. Rugían cuando la cuidadora se lo pedía, daban vueltas, saltos, decían que si y no con la cabeza, mis hijos disfrutaron mucho. 
Vimos como daban de comer a los pingüinos, increible el tamaño de sardinas que se comen sin masticar. 
Un rinoceronte se refrescaba dando cabezazos en el pequeño lago. 
Una elefanta daba de mamar a su pequeño elefante, algo super tierno, que me conmovió. 

Le dedicamos mucho tiempo a cada animal, los observamos, y de todos ellos nos llevamos algo. En resumen, parada obligatoria si eres de Madrid. Si no tienes hijos da igual! Es increible lo bonito que puede ser observar animales. Todos y cada uno de ellos sorprenden por algo diferente. 

Cuéntame! Has visitado el Zoo (o el de tu ciudad) y te ha sorprendido tanto como a mí?

Hasta el próximo post!!


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